Me gustaría preguntaros si vosotros creéis o pensáis o incluso si dudáis sobre la existencia de magia o cosas de ese tipo. Probablemente vuestra respuesta haya sido un rotundo no o un depende para aquella persona más soñadora. Pues bien, voy a hablaros de algo para que comprendáis, al menos en parte, a que viene esta pregunta.
En la naturaleza todo parece obedecer algún tipo de ley, o estar sujeto a unas reglas de las que no se puede salir, es como si todo fuera un mecanismo gigante, inmenso, complicado… en el que un suceso da lugar a otro y así sucesivamente, al igual que en una partida de billar una bola choca contra otra, y esta provoca el choque con la siguiente hasta que alguna acaba dentro de un agujero o no, y vuelve a empezar otra jugada. Así, podemos calcular la trayectoria de una piedra y explicar por qué es esa y no otra, sabemos por qué sube la marea, por qué llueve, por qué sopla el viento, cómo vuelan los pájaros, cómo nuestros ojos captan los colores, cómo funciona nuestro organismo... tenemos teorías para todo o casi todo, y para aquello que todavía no encontramos respuesta nos empeñamos en que debe tener una explicación lógica.
Y no es que pretenda criticar nada de esto, me parece muy bien que sepamos tantas cosas, el caso es que parece que todo se puede explicar por ecuaciones, todo es predecible o al menos obedece a unas leyes que hacen que en un momento dado todo sea de una determinada forma, seamos conscientes o no de cuál será el resultado, el caso es que así ha de suceder. Por ejemplo la lluvia, muchas veces hablamos de la probabilidad de llover, de azar, pero la realidad es que a lo que llamamos probabilidad o azar en este caso es al hecho de que no sabemos cuándo va a empezar a llover, pero que no lo sepamos no quiere decir que “llueva cuando a la nube le da la gana”, llueve cuando se dan unas ciertas condiciones de temperatura, de tamaño de las gotitas en suspensión dentro de la nube… No sabemos cuándo va a empezar a llover porque entran en juego muchas variables difíciles de predecir, pero todas se dan respondiendo a una razón, a una lógica natural. Así, cuando empieza a llover, me pregunto que si pudiésemos volver atrás el tiempo que nos diera la gana, unos minutos, una hora, un día… al llegar al mismo instante en el que empezó a llover antes de volver atrás, ¿empezaría a llover ahora también? ¿Volverían a coincidir las condiciones ideales en el mismo instante?
O con un ejemplo más intuitivo, si yo tiro una piedra desde una ventana con una fuerza y dirección determinada, y después cojo otra piedra exactamente igual y la tiro con la misma fuerza y dirección, ¿en los dos lanzamientos harán la misma trayectoria las dos piedras? ¿Caerán en el mismo sitio?
Si nos atrevemos a contestar que las dos piedras caerían en el mismo sitio o que empezaría a llover en ese instante aunque retrocediéramos infinidad de veces, quizás estaríamos afirmando una naturaleza mecánica, en la que todo sucede por efecto de otra circunstancia que a su vez es efecto de otra, y así sucesivamente hasta el principio. En la cual, solo hay un camino no varios entre los que se pueda escoger, la piedra caerá hacia abajo y en concreto en ese punto, no puede caer en uno unas veces y en otro otras veces.
Entonces si nosotros estamos hechos de lo mismo que hay en la naturaleza, si saltamos volvemos a caer hacia abajo, ¿también estamos destinados a seguir un camino? ¿Y por mucho que retrocedamos en el tiempo, volveremos a hacer y nos volverá a ocurrir lo mismo? ¿Es falsa esa sensación de libertad que tenemos? ¿Cómo podemos saber qué realmente podemos elegir y que esa sensación de libre elección no es un espejismo? Yo quiero creer que en verdad somos libres, ¿pero entonces, que es lo que nos distingue de una piedra rodando por la ladera de una montaña? Puede que sea el hecho de que pensemos, pero el cerebro está hecho de materia igualmente, y funciona gracias a miles de millones de neuronas, que no son más que materia al fin y al cabo, y como tal siguen las leyes de la naturaleza. Y es la asociación de estas neuronas formando un complejísimo circuito la responsable de que pensemos ¿Pero entonces, qué es el pensamiento? Si el pensamiento es causa de la actividad neuronal, y por hacer una comparación, las neuronas son como los componentes de los chips de los ordenadores, ¿cómo es posible que tengamos pensamiento? Me explico, las neuronas “se pueden tocar”, las piedras se pueden tocar, las estrellas si me apuras se podrían tocar, son cosas tangibles; pero el pensamiento no lo es, ¿cómo algo material como la asociación de neuronas produce algo inmaterial?
Bien, ahora me vuelvo a hacer la misma pregunta que al principio: ¿existe la magia? ¿No parece esto algo mágico? ¿No es nuestro pensamiento y el de cualquier ser que sea capaz de pensar como una protesta, como una sublevación ante el determinismo de la naturaleza? Yo pienso que sí, entonces nuestros actos son libres, podemos elegir gracias a que nuestro pensamiento lo es. Y ahí es donde está la magia, nosotros somos los únicos que podemos intervenir en ese determinismo natural y cambiarlo, podemos tener la esperanza de que podemos hacer cualquier cosa que nos propongamos, que no dependemos del viento para movernos como una nube, y eso es fantástico. Reconforta saber que somos los dueños de nuestro destino. Nosotros somos la magia. Quizás eso es un mago, alguien que es consciente de su poder de cambiar el mundo.
